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Tímidamente arranca desde la esquina con la calle de Hortaleza, una de las calles que son frontera natural al multicolor barrio de Chueca: La calle Gravina.
Como no podía ser de otra forma, un pequeño cartel con cierto aroma naif nos anuncia de manera irónica que estás en el barrio gay de la capital. En el cartel en cuestión hay una frase que reza: reparación de bolsos, y al lado de tan honorable actividad se nos presenta el dibujo de un precioso bolso de color pastel que parece decir: Bienvenidos al barrio gay de Madrid.
Haciendo esquina con la calle Hortaleza, una tienda de complementos para animales de compañía llamada Pet a Porter. Canastillas, preciosos collares y juguetes en versión canina y gatuna. Un poco más abajo, en el número 3 de la calle Gravina una tienda de animales, Happy End, con un escaparate dedicado a cachorros que embelesan con solo acercarse. No olvidemos que el perro es el mejor amigo del hombre ya seas gay, hetero o cónsul vitalicio en Zimbawe Lo peculiar, si de canes hablamos, en el barrio es la presencia de fantásticos perros de raza (o de marca como dice un amigo mío), en perfecto estado de revista, limpios y arreglados como para exposición. Pequeños, grandes, perros bolso, remilgados y algo insolentes confeccionan el catálogo perruno de primeras firmas con que el barrio cuenta. Chuchos abstenerse.
Plaisir Gourmet es la tienda de delicatessen de la calle sita en el número uno de Gravina.. Chocolates, patés y demás suculentas viandas se ordenan en este exquisito establecimiento donde reina el antojo y el capricho a partes iguales.
Bajando la calle hasta su confluencia con la calle Pelayo se nos presenta en ambas esquinas de la calle el café Baires y el bar Lorenzo. Este último, verdadera reliquia de típico bar de café y bocadillo que cuenta con una curiosa clientela. Abre temprano al amparo de los madrugadores e insomnes personajes del día y de la noche.
Cruzando la calle Pelayo la Vinacoteca Barbechera decorada en su fachada con unas ventanas cuyos marcos asemejan toneles de bodega, cuenta con una excelente carta de caldos que se pueden acompañar con tostas y raciones de buena factura. Justo enfrente el café D'Mystic, tranquilo y con gente de todas las edades. Propicio lugar para confesiones y hazañas del ajetreado fin de semana capitalino.
En el número 8 el café Acuarela. Curioso lugar que parece más una almoneda que un café al uso. Piezas de todo tipo, mezcladas con libros, tapices y sillas inclasificables para un cálido establecimiento diseñado para charlar y darte besitos sabrosos a media luz con tu chico/a. Buena música, cómodos sofás pero cuidado no tropezarte con un excesivo mobiliario que en ocasiones agobia y pone a prueba tu destreza psicomotríz.
Al lado la guitarrería Conde Hermanos. Venta y reparación en una tienda que da gusto mirar .Enfrente de la guitarrería la tienda de camisetas el Tintero, en sus versiones para mayores y para niños. Sugerentes camisetas con leyendas y consignas gráficas ideales para regalos con personalidad. Mensajes rebeldes y guerrilleros siempre a favor de la tolerancia decoran las camisetas de alegres colores e intenciones. Te las envuelven para regalo en un curioso formato cilíndrico en cartón.
Llegamos a la Plaza de Chueca que se presenta rotunda y orgullosa. Vertiginosa y cuadrangular en su forma, antes canalla y hampona, hoy verdadero paraíso del buen gusto y geográfico buque insignia del movimiento gay madrileño. En verano, la maraña de terrazas recuerda a una ciudad costera y a finales de junio la Plaza se engalana y el barrio en general celebra sus fiestas. El día del orgullo gay (Madrid ostenta la capitalidad europea este año) se celebra a finales de junio y la Plaza redobla su protagonismo con actuaciones; los bares sacan sus barras a la calle. para inmenso regocijo de gays, lesbianas, curiosos, simpatizantes, heteros, dudosos y demás fauna urbana anhelantes de diversión en un ambiente de verdadera tolerancia y respeto mutuo.
La bodega Angel Sierra en el número 11 de Gravina protagoniza por derecho propio uno de los establecimientos con más solera de la Plaza. Lugar de encuentro y reunión del barrio, cuenta con una cerveza bien tirada, un vermouth de grifo y unos pinchos de pepinillo con anchoa tan ricos como avinagrados. También muy rica la empanada, el pincho de bonito con pimientos y los canapés en sus diferentes gamas. En verano el personal toma la caña al sol y un grupo compacto se agolpa a la entrada del local acompañada de sus mascotas (de primeras firmas). Abunda mucho la profesión liberal entre la clientela: estilistas, arquitectos, maquilladores, diseñadores y colaboradores de cool, trendy nd free magazines.
En el mismo número de la calle justo al lado seguimos inmersos en el mundo del bolso, los neceseres de piel, las maletas fin de semana y las carteras estilosas, que Salvador Bachiller ofrece en su out let de reciente inauguración .
L' Habilleur en el número 8 de la plaza, ofrece primeras firmas a muy buenos precios. Enfrente el bar Truco, de ambiente lésbico y con música de grandes éxitos de ayer y hoy. Justo al lado el bar Soho con música más cañera y con dance floor en la parte de abajo del local.
El único restaurante en la Plaza se llama Piazzetta, un rico italiano con una bonita y azulada deoración y que está contiguo a una tienda de souvenirs y antojos gays. Una óptica con gafas de sol de todas marcas y diseños, imprescindibles para los solariegos días de la capital, así como prenda precisa para esconder las visibles huellas de alguna que otra noche desaforada.
Un kiosco y la boca de metro se sitúan en el centro de la plaza, punto clave de quedadas. Los días festivos asemejan a una reunión de Penelopes a la espera de la pandilla de Ulises al uso, o viceversa.. Está abarrotada de miradas furtivas y no tanto; el inmenso mercado de placeres abre sus puertas al fin de semana.
Un badulake oriental (vamos, un chino) y otro occidental se disputan el imperio de las pipas y las chuches. A saber el español gana por raigambre y solera.. Juan I. Bobío regenta El Patio de Chueca, aperitivos selectos desde 1946 se lleva la palma en antigüedad y en la sabiduría de adaptar los ricos snacks madrileños a la altura de delicatessen. A saber, torreznos, pipas de todos los sabores y aliños, una amplia gama de variantes bien dispuestos, legumbres, patatas fritas en infinitas versiones; todo ello vigilado atentamente por los abuelos de Juan que lucen orgullosos en una fotografía que preside el local desde hace 60 años.
Pegado al Patio de Chueca, Sacha?s Disco, local veterano, que antaño presentaba actuaciones de transformistas y que en verano tiene una concurrida terraza. Vecino de al lado de esta disco, se situa la cafetería Verdoy, con sus mixtos, raciones y pepitos de ternera. También tiene terraza, quizá no sea la más glamorosa de la Plaza, pero si la más barata y endémica.
Saliendo de la Plaza hacia Augusto Figueroa, nos topamos con un escaparate marítimo de primer orden. Pescados Agustín, atesora las merluzas, meros, salmonetes y demás delicias del mar en un alegre puesto de pescado fresco del día. Al salir, a la izquierda en dirección Gravina una luminosa frutería (Frutas Eloy) y una expendería de zumos en todas sus combinaciones, proveen de vitaminas frescas a los amantes de las bebidas naturales. Se llama Zugiis, y está decorado en colores vitamina C, verde y naranja en su faceta más escandalosa, o chillona, si así lo prefieren.
Continuando nuestro periplo por la calle Gravina hasta su desembocadura en la calle Barquillo. Le Plus Chic, en el número 12 nos agasaja con un desayuno con diamantes. Tës de todo el mundo de factura artesanal y con servicio a domicilio. Puedes elegir entre una amplia gama de veladas románticas confeccionadas al amparo de las más sofisticadas técnicas de aromaterapia y cromoterapia. La leche de Chic, señores.
Desayuno Pasión, Flower Power, Suspiro de Hadas, Love Story, desayuno Zen, y así hasta 18 categorías de tan primordial ingesta mañanera.
Compartiendo número de calle la librería Leonor Alazraki, exotérica y místico local preñado de libros de brujas, hadas, ovnis y manuales de autoayuda a raudales.
Aconsejable sobremanera, en el número 19, el bar el Cisne Azul, especialidades en setas, carne a la plancha y ensaladas (la de pamplinas, superior). Pocas mesas, aunque en la barra también puedes deleitarte del mundo de lo micológico sin reparo alguno. Atentos a la torta del Casar, te acerca al cielo.
Más abajo, en chaflan, la disco Black and Whithe, estandarte gay de antaño y reliquia de otro tiempo. Frecuentada por chicos de alquiler y clientes solícitos, entre otros. Muy entretenido de observar y con shows de streapers y transformistas de toda la vida.
La pastelería Gravina en el número 22, conocida también como la casa de los piononos, deliciosos bollos de origen granadino e hipercalórico. Muy buenos.
Un poco más abajo en la cera de enfrente un restaurante de comida peruana que se llama el Inca. Coqueto, y la comida tan rica como exótica.
Con un pequeño paseo por el barrio, es fácil adivinar que lo que allí se respira es buen ambiente, tolerancia y mucha libertad. Palabras ya tan antiguas, que sofoca enumerarlas en un tiempo ya tan crecido, donde lo absurdo es tener que denominar a un barrio gay como si de un especial espectáculo se tratara. Normalidad sería la justa y más tranquilizadora denominación. Y el barrio, la tiene.
Consulta el mejor Mapa - Guía urbana de tiendas, restaurantes, etc del barrio de Chueca: pincha aquíTextos: Elias Zapata